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Cancillería: Desde Venezuela entran 10.000 personas menos diariamente

Diez días después de que el presidente Juan Manuel Santos, anunciara una serie de medidas frente a la migración de venezolanos, hay alrededor de 10.000 personas menos entrando diariamente por Cúcuta, el principal punto de la frontera.

Así lo señaló Víctor Bautista, director para el Desarrollo y la Integración Fronteriza de la Cancillería colombiana, quien habló con la Agencia Anadolu en el nuevo Centro de Riesgos Migratorios de Cúcuta.

Bautista también compartió su experiencia en Turquía, donde conoció la situación de los refugiados sirios de primera mano. Según cuenta, el modelo turco para atender a los sirios que huyen de la guerra ha servido de inspiración en varios componentes de la estrategia colombiana frente a la migración venezolana.

El año pasado usted estuvo en Turquía observando el modelo que tienen allá para atender a los más de tres millones de sirios que llegan huyendo de la guerra, ¿qué aprendizajes obtuvo para el caso colombiano?

Estuvimos en Turquía en mayo del 2017. Nos sirvió muchísimo y hemos desarrollado componentes del proceso turco de atención a la población siria. Hay elementos como el Centro de Riesgos Migratorios, construido especialmente en la zona de frontera, en Cúcuta, para atender una posible contingencia mayor. Otro tema clave es el proceso de registro de migrantes, que está evolucionando acá. Este sábado tuvimos algunas entregas de la comunidad internacional para mejorar en esto. Hay temas más estratégicos que tienen que ver con la salud, los sistemas de protección colombianos y con cómo prepararnos para el impacto de una crisis socioeconómica como la que vive Venezuela.

Las cifras en la frontera se van volviendo más complejas. Colombia es un país que tiene que adaptarse rápidamente. El modelo turco es bastante autónomo y capacitado. Colombia tiene que crecer en capacidades y haber visto ese modelo nos ha servido en varios puntos de nuestra estrategia.

La experiencia fue exitosa y ha tenido un manejo muy profesional de entidades turcas como el Ministerio del Interior y Afad (la autoridad estatal encargada de gestión de desastres y emergencias), con las cuales mantenemos comunicación. Esperamos pronto visitas de expertos turcos, entre estos funcionarios de Afad.

¿Han recibido acompañamiento de Tika, la Agencia para la Coordinación y Cooperación de Turquía?

Sí. Ha sido un perfecto interlocutor. Fue organizador de nuestra cooperación con Afad y las demás entidades. Nos ha aconsejado sobre el manejo de la visión estratégica de Estado en el tema migrante. Colombia empieza a ser uno de los países a nivel mundial que tiene que tener el tema migratorio en su ADN. No lo éramos, pero estamos transformándonos y la experiencia centro-europea y asiática de Turquía durante tantos siglos es supremamente importante. Colombia es un país céntrico que va a vivir muchos flujos migratorios. Ahora es con Venezuela, pero también lo tuvimos con población cubana y haitiana. Este siglo XXI exige a la política mundial y nacional una mirada especial sobre los migrantes y sus complejidades.

A diferencia de Siria, Venezuela no está en una guerra civil. No es tan fácil decir que todos los que vienen necesitan estatus de refugio, ¿cómo están manejando este problema aquí?

Estamos en una fase de caracterizaciones. Cada persona entra con su propia historia y con dificultades migratorias específicas. Lo hemos denominado una crisis migratoria con acento especial en temas sociales y humanitarios. Hay una estadística muy pequeña de solicitantes de protección. Estas personas entran en el sistema nacional de registro para solicitantes de refugio. Muchos desisten semanas después y prefieren entrar en el tratamiento de atención migratorio, dado que las dificultades económicas y sociales son las que preponderan en la población que llega de Venezuela. No descartamos ninguno de los sistemas, pero el gran volumen recibe tratamiento preferencial migratorio en los siete puntos de frontera.

El 8 de febrero el presidente Santos anunció una serie de nuevas medidas para controlar la migración y atender a los migrantes, ¿cuál ha sido el efecto desde entonces?

Ha cambiado la situación. Este sábado tuvimos una reunión del Puesto de Mando Unificado donde vimos que hay 10.000 personas menos entrando diariamente por el principal punto de la frontera en los primeros diez días de aplicación de las nuevas medidas.

Se han podido identificar Tarjetas de Movilidad Fronteriza falsificadas en territorio colombiano. Hemos identificado también que sigue habiendo comercio irregular con la venta de estas tarjetas, que oficialmente se dejaron de expedir el 8 de febrero. Vemos que hay un fenómeno especulativo y de explotación del migrante. Esas nuevas medidas nos permiten identificar esas irregularidades y activaremos a los órganos competentes de justicia e investigación para evitarlo.

También tenemos el Permiso Especial de Permanencia, que es para venezolanos que habían superado su tiempo regular con pasaporte y habían entrado en irregularidad migratoria. Ya tenemos más de 85.000 personas que solicitan el permiso para estar tranquilamente en nuestro país. Eso nos ayuda a que la migración sea más regular, tratando de proteger a los migrantes.

Se viene un gran censo de venezolanos en Colombia. El presidente llamó a todos los venezolanos, tanto los que tienen papeles como los que no, a que se acercaran a las defensorías y personerías de cada municipio para censarse. ¿Qué va a pasar con los que no tienen papeles?

El presidente ha tenido un enfoque bastante humanitario. La invitación al registro no se va a hacer con Migración Colombia, que es la organización que hace trámites administrativos que pueden ser sancionatorios, como la deportación. Esa no es la intención del Estado colombiano. La intención es caracterizar, tener una cifra estadística que nos sirva para saber qué tanto podemos ayudar, qué tipo de protección y apoyo tenemos que dar. Por eso las personerías y defensorías, que son entidades que ayudan a los individuos sin transmitir su información de manera sistemática a otras entidades, serán las encargadas del registro.

También por eso los venezolanos que estén en condición de irregularidad o sin documentos no van a tener problemas haciendo el registro. Desplegaremos una estrategia de comunicación dejando claro el mensaje de que no se trata de procesos sancionatorios ni coercitivos, a menos que haya condiciones de criminalidad y delincuencia ante los cuales cualquier país está obligado a aplicar las acciones que corresponden.

¿Cuáles son los plazos de ese censo?

En este momento estamos terminando el fundamento jurídico para hacer el registro. También el componente de comunicación. Los beneficiarios, que son los venezolanos en Colombia, deben saber el alcance exacto del registro y cuáles son los escenarios que se desprenden después de realizar el censo. Esto se dará a conocer en los próximos días. Hay más de 1.120 municipios en Colombia; seguramente un buen porcentaje estará interesado en que en su jurisdicción los migrantes se registren. Entonces haremos una gran tarea de comunicación con las alcaldías en todo el territorio nacional. En este momento la Unidad de Gestión de Riesgo, Cancillería, Migración Colombia y la Defensoría del Pueblo tienen ya una hoja de ruta que pronto daremos a conocer.

Hay organizaciones humanitarias que critican el hecho de exigir pasaporte a los venezolanos, teniendo en cuenta que es muy complicado obtener ese documento en Venezuela. ¿Los que no pueden entrar ahora legalmente con pasaporte, están entrando de manera ilegal?

Que se haya reducido el flujo por el paso oficial no implica necesariamente que haya más gente llegando por las trochas. Nuestra estrategia de control migratorio va acompañada de una estrategia de seguridad. Se han dispuesto 3.200 militares para la zona de frontera, hay un copamiento de espacios de la línea fronteriza para que no haya trata de personas, flujos de contrabando y otras situaciones que atenten contra la seguridad nacional. En ese sentido hay un buen balance para no pensar que los 10.000 que no entraron por un puente ahora estén entrando por otros lugares.

¿Qué ha pasado en los otros puntos fronterizos oficiales?

En Arauca y Guajira los flujos se han observado normalmente. Cada vez hay más presencia de personas con documentos. También nuestros consulados están teniendo un aumento importante de solicitudes de visados. Eso nos lleva a pensar que la estrategia de impulsar la regularidad migratoria está funcionando. Vamos a ver cada semana cómo van cambiando las cifras, pero la intención del Estado de mantener su tratamiento migratorio en un mayor marco de regularidad, con información lo más veraz posible, con protección clara en líneas de atención, nos va a llevar a que se pueda hacer una buena entrega de la situación al próximo gobierno el 7 de agosto. Vamos a tener que estructurar pronto lo que se refiere a las leyes que habilitan personas extranjeras y su permanencia prolongada cuando hay situaciones de dificultad como la que tienen ahora los hermanos venezolanos.

¿Hay un caso en el mundo que se parezca mucho al que vivimos en Colombia con la migración venezolana?

El próximo miércoles iremos al municipio brasileño de Pacaraima, en la frontera con Venezuela en territorio amazónico. Ellos están haciendo un registro para la población migrante que llega de Venezuela. Las experiencias de otros son importantes, pero creemos que cada uno debe tener su fórmula propia. El caso de Venezuela es tan atípico que nos obliga a tener un modelo único que seguramente vamos a compartir. Ahora tenemos una plataforma de cooperación con Brasil, que está recibiendo la misma tipología de migrantes venezolanos, pero con un acento en la población indígena. Estamos también mirando con países como Chile, Perú y posiblemente Ecuador cómo diseñamos un buen modelo de atención al migrante.

¿Por qué los venezolanos prefieren venir a Colombia?

Los venezolanos tienen un grado de familiaridad importante con Colombia, además de ser la frontera más asequible para ellos. Tenemos estadísticas que indican que más de la mitad de las personas que llegan de Venezuela tienen un familiar o un conocido colombiano. El vínculo histórico y social con Colombia es muy grande. Frente al caso de Brasil, calculamos que si pasa algo muy grave en Venezuela, el 10% de la población saldría por esa frontera, mientras que el 90% vendría por la frontera colombiana. Pero los venezolanos también van a otros países donde tienen opciones laborales importantes como Perú y Chile.

Fuente: El Espectador

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