Injustificable actitud con Venezuela

La exclusión de Nicolás Maduro de la Cumbre de las Américas le dio a la administración Vázquez la oportunidad de quitarse las anteojeras venezolanas del Frente Amplio. Pero optó por desaprovecharla y seguir marginado del continente, que está unido en abrumador rechazo mayoritario a la dictadurachavista. Solo la apoyan Bolivia, Nicaragua y algunas islas caribeñas que dependen del petróleo venezolano. Los demás países americanos la condenan. Y aparte está Uruguay. Como está ocurriendo desde hace años, nuestro gobierno optó otra vez por hacer la vista gorda a las monstruosidades humanitarias e institucionales que han destrozado a Venezuela.
Quedó en evidencia el viernes cuando el vicecanciller Ariel Bergamino sostuvo en Subrayado que Uruguay no debe intervenir en los asuntos de otros países y pontificó que la solución de la crisis corresponde a la sociedad venezolana. Es una ilusa ingenuidad cuando la mayoría de la sociedad está diezmada por el hambre y las enfermedades y vive bajo la represión y la pérdida de libertades. La posición oficial reitera además incoherencia en las relaciones internacionales. Mira para otro lado ante la catástrofe venezolana, argumentando falazmente respeto al principio de no intervención, pero actuó en sentido contrario al incursionar abiertamente en los asuntos internos de Brasil al respaldar a Dilma Rousseff cuando fue destituida de la presidencia. Estos traspiés gubernamentales trascienden incluso el ámbito político y generan perjuicios económicos al alejarnos de países que son importantes mercados para nuestro intercambio comercial.
A menos que la administración Vázquez dé en algún momento un golpe de timón y supere las presiones ideológicas de sectores del Frente Amplio, Uruguay quedará aislado de los países más serios cuando los jefes de gobierno de las naciones del continente se reúnan en abril en Lima. El gobierno peruano le retiró a Maduro la invitación que se cursa a todos los presidentes para la Cumbre de las Américas, encuentro que se realiza cada tres o cuatro años. En otro de sus arrogantes desplantes orales, el dictador chavista espetó que le tienen miedo y que concurrirá como sea a la reunión, empeño misterioso ya que le está vedado ingresar a territorio peruano.
La crisis venezolana descollará en la agenda de la cumbre continental. Arreciarán las presiones del grupo de 14 naciones que lidera el rechazo al desastre chavista y busca profundizar las sanciones ya impuestas al régimen de Maduro. Se las encara como posible vía para forzarlo a que acepte elecciones libres bajo supervisión internacional, en vez del manotazo fraudulento resuelto por Maduro al adelantar sorpresivamente ocho meses el comicio presidencial para abril y trancar la participación de partidos opositores. El prestigioso semanario británico The Economist recientemente distinguió a Uruguay como la más completa democracia plena de la región. Justificar ese galardón en todos sus aspectos, incluyendo en este caso coherencia en las relaciones internacionales, impone que nuestro gobierno salga de su silencio culposo y se pronuncie de una vez por todas contra un régimen que se burla de la democracia y que ha hecho añicos el estado de derecho y el bienestar de su pueblo.
Fuente: elobservador.com.uy