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Oposición venezolana protesta contra las elecciones

Hace un año, la oposición se encontraba en la cresta de la ola: junto a cientos de miles de personas tomó las calles de Venezuela y protagonizó uno de los mayores movimientos insurreccionales de la historia reciente en la región.

Hoy, sumida en una profunda crisis interna y agobiada por las fracturas, la coalición opositora y otras organizaciones realizaron el viernes pequeñas protestas en varios puntos de la capital y otras ciudades del interior en rechazo a las elecciones del 20 de mayo, a la galopante inflación, a la falta de alimentos y medicinas, y a las precarias condiciones de los servicios de salud, agua, electricidad y transporte.

En medio de una desolada plaza del este de la capital, que fue hace un año uno de los centros de protesta de miles de opositores, Pedro Arteaga, un vigilante privado de 35 años, intentó sin éxito mostrar que aún hay sectores dispuestos a enfrentar en las calles al gobierno del presidente Nicolás Maduro para lograr una salida a la profunda crisis económica y social que agobia al país petrolero.

“La gente está decepcionada de protestar y protestar y no pasa nada. Nos estamos cansando”, confesó Arteaga al ver como apenas un puñado de personas atendió la convocatoria de la oposición.

“Todos la estamos pasando muy mal porque el dinero no nos alcanza, pero nadie hace nada para esto cambie”, indicó el vigilante.

Arteaga muestra la cara de una oposición disminuida que a pesar de representar 75% de la población no logra consolidarse como una fuerza homogénea para hacerle contrapeso al oficialismo y evitar la reelección de Maduro en los comicios de mayo.

Mientras se desarrollaban las pequeñas protestas opositoras, el mandatario participó en una concentración multitudinaria en la población occidental de El Vigía como parte de la campaña electoral que arrancó el pasado 22 de abril y que se extenderá por casi cuatro semanas.

Ante miles de seguidores vestidos con las características camisetas rojas del oficialismo, Maduro llamó a los venezolanos a votar para garantizar la paz en el país.

“El imperio podrá seguir con su bloqueo, pero a Venezuela no la detiene nadie”, indicó el gobernante en un discurso que difundió la televisora estatal al asegurar que de resultar reelecto derrotará la “guerra económica” en Venezuela.

Las organizaciones opositoras y disidentes del oficialismo aglutinadas en el llamado “Frente Amplio Venezuela Libre” llamaron el viernes a protestas para animar a los sectores descontentos y fortalecer el boicot contra los comicios del 20 de mayo.

La coalición opositora, formada por una veintena de partidos, descartó su participación en los comicios de mayo alegando falta de garantías electorales. A la postura de la alianza se sumaron otros sectores clave como la Iglesia, los empresarios, las principales universidades y el movimiento estudiantil.

Quienes rechazan las elecciones no han definido por el momento las acciones que seguirán antes, durante y después de la jornada de votaciones. Los comicios fueron rechazados también por algunos países de la región, así como por Estados Unidos y la Unión Europea, que dejaron caer la posibilidad de endurecer las sanciones contra el gobierno venezolano.

A pesar de los cuestionamientos, el mandatario descartó suspender la votación.

Maduro, que tiene un respaldo que ronda el 22%, es el favorito para lograr la reelección por seis años más.

Los analistas estiman que uno de los factores que favorece a Maduro son las fracturas en una oposición dividida entre los que apoyan un boicot, los que quieren participar en los comicios y un sector minoritario más radical que plantea la protesta callejera como única vía de presión para la salida del presidente.

La oposición venezolana está en una situación mucho más compleja que el año pasado por las divisiones y el debilitamiento de su liderazgo, dijo el presidente de la encuestadora local Datanálisis, Luis Vicente León.

Algunos de los principales líderes opositores están inhabilitados, detenidos o se marcharon del país por procesos judiciales y administrativos iniciados por las autoridades.

A esta situación se suma la pérdida de confianza en la alianza opositora –que cuenta con un apoyo de 27%– generada por la falta de coherencia y el debilitamiento tras el fracaso de las protestas antigubernamentales del año pasado que dejaron más de 120 muertos.

Pese a que la mayoría de los venezolanos son opositores, eso no se materializa en respaldos para la alianza debido en parte a que sus líderes “no son lo suficientemente sólidos ni para provocar una abstención masiva ni para para provocar una votación masiva”, agregó León.

Dentro del bloque que respalda la participación electoral está el candidato independiente Henri Falcón, un exmilitar disidente del oficialismo que encabeza algunas encuestas con más de siete puntos de ventaja sobre Maduro. Algunos analistas estiman que esto no es suficiente para asegurar una eventual victoria.

Además de Maduro y Falcón, en el proceso electoral están participando el pastor evangélico Javier Bertucci, el empresario Luis Alejandro Ratti y el ingeniero Reinaldo Quijada. Bertucci denunció el viernes que el jefe de su campaña, Ángel Arias, recibió un disparo en medio de un intento de robo de su teléfono móvil durante una visita a la población oriental de Cumaná.

Fuente: elnuevoherald.com

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