ÉXODOS FORZADOS De Venezuela a Brasil, caminando con las manos vacías

0
232

La crisis migratoria venezolana se extiende casi por toda Sudamérica, pero las autoridades brasileñas creen que una de las caras más duras del éxodo se vive en el norte del gigante sudamericano, en una región amazónica alejada de los grandes centros urbanos del continente.

Mirá también

En fotos: los indígenas warao que huyen de Venezuela, hacia Brasil

Muchos venezolanos cruzan desde hace meses a pie la frontera y entran al estado brasileño de Roraima con las manos vacías, a veces sin la posibilidad de comprarse ni siquiera un pasaje que los traslade a la ciudad más cercana, Boa Vista, a unos 215 kilómetros de distancia.

Refugiados venezolanos concinan en un campamento en Boa Vista./ AFP

Refugiados venezolanos cocinan en un campamento en Boa Vista./ AFP

La caminata puede durar unos cuatro días, reportaba recientemente el canal de televisión brasileño Estado tras visitar la zona. Y la travesía es sólo el comienzo de una dura vida en Boa Vista.

9756a423-1ddb-4d20-b75d-a43cad0b96eb|Meridith Kohut for The New York Times.Migrants walking between Pacaraima and Boa Vista, Brazil, an arduous journey that takes several days on foot. .

MIgrantes caminan entre Paracaima y Boa Vista, en Brasil, en un trayecto que puede durar días a pie./ Meridith Kohut para The New York Times

Los inmigrantes suelen dormir a la intemperie en plazas públicas y vender fruta o limpiar los vidrios de los autos en los semáforos, mientras los más desvalidos viven de la caridad.

Es “el momento más difícil en la historia de Venezuela“, contaba al canal UOL un hombre instalado en una plaza de Boa Vista llamada casualmente Simón Bolívar, como el héroe nacional venezolano.

Viajaron cientos de kilómetros hacia Brasil para huir de la crisis de Venezuela se encuentran en un limbo cerca de la frontera. (AP)

Viajaron cientos de kilómetros hacia Brasil para huir de la crisis de Venezuela se encuentran en un limbo cerca de la frontera. (AP)

En la principal ciudad de Roraima, el estado menos poblado de Brasil, se han asentado en tanto unos 50.000 venezolanos, calcula el gobierno regional. La cifra representa casi el diez por ciento de los 522.000 habitantes que tenía Roraima en las últimas estadísticas oficiales.

,Meridith Kohut for The New York Times.As many as 5,000 Venezuelans are fleeing their country per day. The border with Brazil..

Entre 400 y 500 personas entran por día al estado de Roraima, en Brasil. / Meridith Kohut para The New York Times.

Debido a la crisis migratoria, las autoridades regionales declararon hace meses el estado de emergencia social. Y la gobernadora de Roraima, Suely Campos, pidió a mediados de abril al Supremo Tribunal Federal en Brasilia incluso el cierre temporal de la frontera como medida de emergencia.

“No tenemos cómo aguantar el aumento abrupto de nuestra población”, se justificó Campos. “De la forma en cómo está, continúan entrando unas 400, 500 personas por día”, se quejó en una entrevista con el portal de noticias de UOL.

Roraima alerta desde hace meses de que sus servicios sanitarios están desbordados. El estado reportó recientemente un brote de sarampión, una enfermedad considerada antes erradicada en Brasil y que las autoridades consideran llegada desde el otro lado de la frontera.

Refugiados venezolanos suben a un avión del Fuerza Aérea de Brasil rumbo a Manaos y San Pablo. / Reuters

Refugiados venezolanos suben a un avión del Fuerza Aérea de Brasil rumbo a Manaos y San Pablo. / Reuters

Medios locales reportan también roces sociales y algunas manifestaciones de xenofobia, traducidas por ejemplo en simpatías por Jair Bolsonaro, un militar de ultraderecha que aspira a ganar las elecciones presidenciales de octubre y que pidió hace poco construir campos de refugiados en la frontera con Venezuela.

Según el Gobierno regional, Roraima recibe inmigrantes venezolanos desde 2015, pero la llegada de personas se disparó en 2017, según arreciaba la crisis en la nación vecina.

La diferencia del éxodo hacia otros países sudamericanos es que los inmigrantes que llegan a Brasil son personas extremadamente pobres, a menudo indígenas, y que éstos se instalan en una región ya muy desfavorecida y lejana de los centros industriales brasileños.

Un grupo de venezolanos en la ciudad de Pacaraima, una empobrecida y pequeña ciudad del norte de Brasil./ EFE archivo

Un grupo de venezolanos en la ciudad de Pacaraima, una empobrecida y pequeña ciudad del norte de Brasil./ EFE archivo

En Boa Vista se suele recordar que la ciudad de Miami está a similar distancia que Río de Janeiro (unos 3.000 kilómetros en ambos casos) y Roraima es tradicionalmente una sociedad rural, marcada en gran parte todavía por los antiguos conflictos entre pueblos indígenas amazónicos y grandes latifundistas.

Mientras que las clases altas venezolanas salieron en los últimos años en dirección hacia Estados Unidos, España y otros países europeos, los inmigrantes menos favorecidos emprenden recientemente el viaje hacia países cercanos como Colombia, Perú, Chile o Argentina para buscarse la vida en las capitales sudamericanas.

En ese escenario, es posible que Boa Vista sea una de las paradas de los que ya no consiguen llegar más lejos huyendo de la crisis.

Refugiados venezolanos concinan en un campamento en Boa Vista./ AFP

Refugiados venezolanos cocinan en un campamento en Boa Vista./ AFP

En Brasil se espera que la Corte Suprema se pronuncie en las próximas semanas sobre el pedido de Roraima de cerrar las fronteras.

El presidente Michel Temer ya criticó la medida. “Eso no es hábito de Brasil, Brasil no cerraría las fronteras”, dijo el mandatario.

El gobierno de Temer aprobó en febrero medidas extraordinarias para afrontar la crisis. Además de liberar fondos de unos 190 millones de reales (54 millones de dólares) para mejorar la seguridad en la frontera, el Ejecutivo anunció recientemente la construcción de cinco albergues más para contar con unos 11 centros de acogida con capacidad para unas 5.500 personas en Roraima.

En abril, además, las autoridades empezaron a trasladar a cientos de inmigrantes a San Pablo, en la región industrial del sureste, y a Cuiabá, en el Mato Grosso, una de las regiones agrícolas más grandes del país.

“Eso representa una cifra ínfima considerando los más de 50.000 (inmigrantes llegados), muchos de los cuales deambulan por las plazas de Boa Vista”, criticó sin embargo Campos.

Fuente: clarin.com

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here