Please assign a menu to the primary menu location under MENU

domingo, octubre 13, 2019
Noticias

Cuerpo de Acosta Arévalo tuvo el mismo destino que Óscar Pérez

140views

A la misma altura de Óscar Pérez quedó el cuerpo enterrado del capitán Rafael Ramón Acosta Arévalo. A ambos el Estado venezolano decidió darles sepultura de forma controlada, con la mínima participación de familiares y también que quedaran en lo más alto de las montañas que comprenden el Cementerio del Este. Pérez en la 42A, Acosta en la cima opuesta, específicamente en la 212 I – 266C.

Eran las 7:00 am de este 10 de julio cuando como pólvora empezó a correr la información de que funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana habían tomado la medicatura forense de Bello Monte. Los familiares, de acuerdo al abogado y defensor del capitán, Alonso Medina Roa, recibieron una llamada en la madrugada. La mujer que los despertó cuando no había aclarado el día decía que debían presentarse en la sede del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf). No les dieron más detalles.

Así lo hicieron. La madre, hermana, una sobrina y dos primas de la víctima se trasladaron desde Maracay hasta Caracas. Aproximadamente a las 11:00 am pisaron la medicatura. La madre ingresó junto al abogado Medina Roa. La dama de cabello corto y ropas holgadas, no podía ocultar el miedo que le producían las cámaras de fotógrafos y de televisión. Tampoco podía disimular sus ojeras, propias de sus 80 años y del estrés vivido en los últimos días. Le tocaba protagonizar el momento, no tenía de otra. La esposa de su hijo, Waleska Gonzalo, no la pudo acompañar. La mujer salió del país por seguridad.

El reloj marcaba las 12:00 del mediodía cuando familiares del capitán salieron de la sala de identificación. Junto a ellos, también salió la furgoneta de la funeraria Monumental con destino al Cementerio del Este.

El tribunal 36 de Control autorizó la entrega

Acosta Arévalo ya tenía 12 días dentro de una nevera a cuatro grados de congelación. La Fiscalía no había autorizado la entrega de su cadáver. Este 9 de julio la jueza titular del tribunal 36 de Control del Área Metropolitana se encargó de firmar la orden.

Antes de ello, lo que se había escapado, entre rendijas, había sido el resultado de la necropsia que le realizaron forenses el mismo día de su muerte y llegada al organismo: el 29 de junio. El documento médico informaba la razón de la muerte del capitán:“edema cerebral severo debido a insuficiencia respiratoria aguda, por tromboembolismo pulmonar debido a rabdomiólisis por politraumatismo generalizado”.

El abogado Alonso Medina Roa también había dado otros detalles del estado de la víctima. El defensor explica que horas antes de que falleciera en una de las camillas del Hospital Militar “Dr. Vicente Salias Sanoja”, de Fuerte Tiuna -centro de salud al que fue trasladado luego desmayarse mientras era presentado ante los tribunales militares- “tenía los tobillos y rodillas tan morados que no podía caminar, aunque él decía que quería morir parado. Esas marcas siempre van a hablar. Esas torturas siempre serán difíciles de borrar”.

La travesía hacia el Cementerio

Aunque se desconoce el porqué del retardo en la entrega del cadáver, algo decía el nivel de custodia policial. Desde temprano, funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana fueron obligados a montar varias alcabalas en la vía que conduce al Cementerio del Este. A la salida de los familiares de la morgue, la orden se centró en que los efectivos impidieran que la prensa se le acercara a la furgoneta que trasladaba el cuerpo del capitán.

A la acción policial, los reporteros respondieron con la búsqueda de otros caminos para llegar al destino, pero en la entrada del municipio El Hatillo -cuando la vía se convierte en una sola- la iniciativa se vio mermada, pues varios motorizados del cuerpo policial impusieron un cordón.

Imágenes: Daisy Galaviz, Gabriela González

El cierre de la vía se generó por una hora. Luego de la 1:30 pm los efectivos recibieron el aviso de que el entierro -en el que tuvieron presencia representantes de la Defensoría del Pueblo, Ministerio Público, policías y un padre que no era del Cementerio del Este- había culminado y los periodistas y reporteros gráficos podían pasar.

Tanto la odisea de los reporteros como el entierro fueron similares a una fotografía ya vista: los entierros del expiloto Óscar Pérez y sus seis compañeros. A Pérez duraron siete días para darle sepultura y a Acosta Arévalo doce; al primero lo sepultaron en lo más alto de una loma del Cementerio del Este, mientras que al segundo lo ubicaron en montaña opuesta de donde se ve la parcela donde permanecen los restos del hombre que se convirtió en el más buscado por los subalternos de Maduro.

Funcionarios de la PNB agredieron a representantes de la prensa, para evitar su cobertura del entierro del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo
Funcionarios de la PNB agredieron a representantes de la prensa, para evitar su cobertura del entierro del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo | Foto: Francisco Touceiro

Como si se tratara de una ironía, desde uno de los puntos más altos del Distrito Capital, ambos miembros y víctimas de organismos policiales y militares de Venezuela, verán si en algún momento un tribunal determina la responsabilidad penal de cada uno de los autores de sus asesinatos; si estos juicios trascienden a toda la cadena mando, y si se ejecutan acciones en contra de los que han participado en torturas y malos tratos en los últimos años.

La lápida que identifica la tumba en la que reposan los restos mortales del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo, tras ser inhumado de forma controlada, por órdenes de un tribunal
La lápida que identifica la tumba en la que reposan los restos mortales del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo, tras ser inhumado de forma controlada, por órdenes del Tribunal 36 de Control del Área Metropolitana de Caracas | Foto: Francisco Touceiro

FUENTE: EL PITAZO

Leave a Response