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Reportaje | Venezuela vuelve a la prehistoria y el día a día del ciudadano es un viacrucis

Génesis Torres / @genesisyt

Venezolanos vuelven a la prehistoria, entre apagones y tener que cocinar con leña ante la creciente escasez de gas doméstico. El salario mínimo en el país es de 400 mil bolívares, menos de lo que cuesta un dólar, lo que ha obligado a la gente a rebuscarse vendiendo lo que sea para poder sustentar su hogar.

Vivir hoy en Venezuela no sólo cansa, agota física y mentalmente; también estresa y deprime, el día a día de la gente es un viacrucis para sobrevivir.

Muchas personas se están enfermando de los pulmones ante el uso de la leña, ya que al estar soplando para mantener el fuego y poder cocinar les afecta la salud. Hay quienes comen sólo una vez al día porque los precios de los alimentos de primera necesidad están por las nubes, y cada día van en aumento.

Venezuela es el único país donde se paga el gas más caro del mundo, porque una bombona ‘bachaqueada’ termina costando hasta 50 dólares.

En cuanto a la gasolina, se ha convertido en un tema de ‘suerte’ y ‘ligarla’, porque estando en la cola se acaba dicho suministro.

No se consiguen medicamentos en los hospitales, testimonios aseguran que hasta los mismos trabajadores de la salud se los llevan para revenderlos.

Ante un país en crisis, ahogado en una hiperinflación y sacudido por la pobreza, la inseguridad, la escasez y una fractura de la sociedad, se consultó a Carlos Julio Rojas, quien es coordinador del Frente en Defensa del Norte de Caracas, de la Asamblea de Ciudadanos de La Candelaria, y Secretario General adjunto del Colegio Nacional de Periodistas, seccional Caracas.

Carlos Julio, quien es el primer periodista venezolano que estuvo preso en una cárcel militar (Ramo Verde), explica que la situación del país “es muy grave y el día a día del venezolano es un viacrucis, porque las pequeñas cosas que en cualquier parte del mundo son rutinarias como tomar agua, tener luz eléctrica, cocinar, para el venezolano se han convertido casi en una misión imposible”.

Igualmente, manifiesta que hay zonas de la capital del país, donde se puede llegar a pasar 90 horas sin luz, varias parroquias como El Recreo, La Candelaria, incluso los alrededores del Palacio de Miraflores.

Sobre los servicios públicos dijo: “la situación de agua, luz e Internet es caótica, y esto se da porque hay un quiebre de empresas estatales, tanto Corpoelec como HidroCapital y Cantv, están totalmente quebradas”.

Asimismo aseguró que Cantv “ha querido trasladar a través de mafias el costo de las reparaciones al bolsillo de los caraqueños y de los venezolanos, es decir, cualquier técnico de Cantv o mafias de gerentes de esta empresa estatal telefónica, para arreglar una falla te terminan cobrando 30, 40 o 50 dólares, mientras que 20 dólares si es una falla pequeña, eso se da incluso en los sectores populares”.

Incluso, -afirmó- que una línea nueva de Cantv con Aba (servicio de acceso a Internet sobre banda ancha), termina costando 600 dólares para el usuario que la requiera.

Por otra parte, el tema del gas es una barbaridad, ya que se puede “pagar por una bombona ‘bachaqueada’ por los colectivos armados en 30, 40 o 50 dólares”, dijo.

“En Venezuela tenemos una economía dolarizada, donde los únicos que ganamos en bolívares, somos los venezolanos, es decir, los productos como la carne, alimentos no perecederos, productos de limpieza, productos de primera necesidad, están subiendo como sube el dólar”, expresó Rojas.

Ante la pandemia en el país, dijo que “el Gobierno ha manejado el tema del Covid-19 basado en mentiras, han hablado de que se ha aplanado la curva de casos de contagios, pero en nuestro círculo más íntimo, es decir, el ciudadano común, sabe de muchos casos. No hay una transparencia en torno a los datos del Covid-19 y el números de afectados”.

No obstante, cuando se habla de la delincuencia en el país dijo que ya no está entre los primeros cinco temas de preocupación y “es porque si tú ves que no tienes qué comer, no tienes agua, no tienes luz, el problema de la delincuencia baja, pero siguen los secuestros, los atracos y los robos. Es una situación grave, lo que estamos viviendo en Venezuela”.

El día a día del venezolano es un viacrucis, entre buscar leña para cocinar y buscar el agua en ríos, manantiales y otras fuentes. Así como rebuscarse vendiendo lo que sea para poder llevar de comer a su casa.

Testimonios

Ciudadanos venezolanos que viven en el país actualmente, con distintas profesiones y oficios relatan de qué manera les ha afectado la crisis.

Maryurie Navas (Diseñadora Gráfica):

En la zona donde vivo el agua llega de miércoles a domingo y toca guardar agua para usar del domingo al miércoles. Sin embargo, nos afecta aún más porque cada día viene más sucia y contaminada, y por supuesto, hay que hervirla. Afecta el presupuesto porque a veces esa agua no se puede tomar y no se puede usar para cocinar, entonces se compra cuatro o seis tarros de agua mineral en el mes y cada tarro cuesta 1,20 dólares.

Cuando hay apagones a nivel nacional nos hemos visto afectados, se han extendido 18 a 24 horas sin luz, y evidentemente cuando hay esos bajones afecta el sistema eléctrico.

El Internet es un caos total, eso sí es el mayor problema que me afecta, ya que como diseñadora le trabajo a personas fuera de Caracas desde mi casa. En uno de esos apagones se me quemó una de las tarjetas de Internet y eso me ha generado un gasto terrible, porque tengo que conectarme a través de mi celular y darle Internet a mi computador, y así poder bajar el material; si quiero ver Netflix tengo que usar datos de mi celular y los costos son altísimos.

El Internet está siendo algo muy costoso e inaccesible para muchas personas y lo peor, que es lo más necesario para el trabajo desde el hogar, los niños concertase a las clases virtuales. Así como para hacer una transacción bancaria.

Elio Rodríguez, (Transporte ejecutivo):

El tema de la gasolina se ha convertido en cuestión de suerte y ligarla, porque estás en la cola y se acaba la gasolina, o no llega la gandola (vehículo grande de carga) con el suministro. En Caracas ha mermado un poco, no se ven largas ni extensivas las colas, aunque hay días de días, eso en cuanto a las estaciones de servicios que cuentan con el beneficio “Subsidiado”. Las estaciones de servicio a precio internacional, esas si están con menos colas para surtir, no tardas ni 5 minutos.

Ahora viene otra variante, si se te acaba el cupo de los 120 Lts que dan al mes, tienes dos opciones, o vas a una internacional y pagas en divisas o en Bs pero a tasa del día (BCV), o tienes la opción de cuadrar en una gasolinera con un guardia, le sueltas un billetico para que te deje pasar y equipar.

Evelyn Alvarado (Diseñadora Gráfica):

Ante la pandemia y la crisis actual lo que más se ha visto afectado es la separación familiar y el no tener la libertad de salir cómo antes. Al principio de la cuarentena fue un poco rudo porque los clientes para los que he laborando como diseñadora fuera del país dejaron de hacer solicitudes. Por un momento me vi sin hacer nada, estaba resolviendo con lo que había ahorrado.

En medio de la cuarentena hubo un momento en que me dio un malestar y pánico, no por mí, sino porque mi mamá se fuera a contagiar.

El tema de cuidarse para no contagiarse ha afectado el día a día, todo el protocolo que hay que hacer desde que sales a la calle y llegas a casa. Ver el cómo otras familias se han visto muy afectadas y uno entre lo poco que tiene, trata de ayudar con un granito de arena.

Está situación me ha ayudado a valorar más las cosas, valorar la vida y el tiempo. Esto bastó para darme cuenta que no hay que esperar hacer las cosas luego, porque no sabemos si las llegaremos a hacer.

¿Cómo sería una Venezuela sin la cúpula del oficialismo actual?

Según expertos económicos, puede haber un crecimiento y un impulso porque habría estabilidad económica, seguridad jurídica, y habría la posibilidad de inversión tanto de capital nacional como de capital extranjero. Hoy día no se puede invertir porque pueden expropiar en cualquier momento.

Miles de venezolanos anhelan ver al país próspero que un día los vio nacer y formarse, un país con calidad de vida, con una estabilidad económica y política, donde la única división entre los ciudadanos sea un ‘Caracas-Magallanes’.

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