Con la vara que midas serás medido

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De Joaquín Chaffardet para General en Jefe Raul Isaias Baduel

CON LA MISMA VARA…
El arresto y la posterior prisión de Raúl Baduel son absolutamente condenables desde un punto de vista legal. La detención, por la forma violenta en que se practicó: encañonando al exministro y a su esposa, cual si fuesen atracadores comunes. La prisión a que ha sido sometido viola principios constitucionales tal como el derecho a ser juzgado en libertad. Lo importante es que Baduel está probando la medicina creada en el laboratorio donde el fungía como uno de los principales alquimistas.
No se puede olvidar que Baduel fue uno de los propulsores de la guerra asimétrica. Uno de los voceros que anunciaban la pronta invasión de las fuerzas del Imperio. Baduel fue uno de los diseñadores del cuerpo pretoriano llamado Reserva y luego Milicia al servicio de su Comandante. Baduel fue el hombre que se vanagloriaba de haber devuelto a Chávez a Miraflores para desgracia de Venezuela. Solo por eso es merecedor de 100 años de cárcel. Baduel fue el mismo que lloró de emoción y sus esfínteres hacían pucheros cuando su jefe lo ascendió a “general en jefe”, a trisoleado.
Baduel es el mismo que permitió la presencia de los agentes cubanos en la Fuerza Armada. Baduel es el mismo que permitió y promovió el que nuestros cadetes fueran a Cuba a recibir su grado de manos del dictador Fidel Castro. Este Baduel, hoy víctima de su jefe es el mismo que autorizó que oficiales venezolanos hicieran cursos de estado mayor en Cuba.
Este Baduel es cómplice de haber puesto a la DIM, su herramienta favorita, bajo la dirección de los servicios de inteligencia cubanos. Este general llorón es el mismo que persiguió a numerosos oficiales de la fuerza armada, destruyó sus carreras y a muchos llevó a prisión. Este “general” es el mismo que promovió la compra de los 100.000 fusiles AK. Baduel permitió que se cambiara el lema de la Academia Militar, “Forja de hombres libres y dignos” y que se pusiera en su fachada principal “Cuna de la Revolución Bolivariana”. Este sigüi de Chávez es el mismo que introdujo el slogan “Patria, socialismo, o muerte” en las fuerzas armadas. El mismo que aupó las compras de armamentos por miles de millones de dólares. Este es el mismo que fue ejecutor y cómplice de la persecución política continuada contra numerosos venezolanos. Responsable del dolor de cientos de familias venezolanas.
¡¡¡Ahora es víctima!!! ¡¡¡¡Ahora es opositor!!!! Y lo lamentable es que sectores democráticos estén hoy asumiendo su defensa. Pareciera que todo bicho con uñas que caiga en desgracia con el dictador es bienvenido al bando democrático. No importa qué hayan hecho. A lo mejor mañana vemos a Jesse Chacón en la misma mesa con Capriles, o a Tarek el Aissami con Julio Borges. Gravísimo error a mi juicio.
Y este Baduel, perseguidor, jalabolas y llorón hoy se nos quiere presentar como víctima y como demócrata. Qué turbias razones motivaron la ruptura entre Chávez y Baduel, no lo sabemos, pero estoy seguro de que no fue un asunto de principios. Algún día se sabrá el motivo, ya que en Venezuela no hay

nada oculto para siempre. Así como algún día se sabrá porque Lucas Rincón no fue sometido a la justicia revolucionaria a raíz de su actuación el 11 de abril, pero a unos inocentes les clavan 30 años de prisión.
Como podrá entenderse, no voy a asumir la defensa del hombre que ordenó el allanamiento de mi residencia. Del cobarde que ordenó que se sembrara un supuesto explosivo en mi casa. Del mismo que ordenó mi prisión y que se me abriera un juicio militar al cual no voy a someterme. Es este ladrón cobarde, como todos los chavistas, el principal culpable de las vicisitudes por las que hemos tenido que pasar mi familia y yo. Espero que Baduel pague, aunque sea de esa manera el daño que le ha hecho al país, a numerosos venezolanos y en particular a mi familia y a mí.
Y aunque no me hubiera causado un daño, nunca formaría parte de los pendejos que creen en este esbirro. Una de las figuras más tristes, cobardes y siniestras del régimen. Lo lamento por su familia que ahora probablemente pasará tantas vicisitudes como la mía, sin tener culpa de nada. Pero espero que él, Raúl Isaías Baduel, las pase multiplicadas por 1000.
Se hace realidad aquello de que “con la misma vara que mides serás medido”. Palabra de Dios.

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