Así ve el candidato presidencial Federico Gutiérrez los meses de campaña que le esperan. Dice: “Mi meta es la defensa de las libertades y de la democracia, que están en juego. ¿El carácter, para qué? Para mejorar lo que va bien y cambiar lo que está mal. Y como no estoy encasillado bajo ningún partido, hablaré con todos los sectores del país”.
¿Cómo pinta esta carrera hacia la primera vuelta?
Yo me siento muy bien. Estoy feliz, contento. Recibí ese triunfo en la consulta con mucha humildad, pero, sobre todo, con una responsabilidad inmensa. En mi modelo de país se preservarán la democracia y las libertades. No tengo doble discurso, el mío es uno solo y es a favor de Colombia. Estoy en contra de cualquier proyecto populista autoritario que esté en el camino.
¿Cree que a estas alturas mantiene las puertas abiertas para seguir hablando, lo que se dice hablando, tanto con el expresidente Gaviria, como con el exvicepresidente Germán Vargas y con el exalcalde Rodolfo Hernández?
Tengo la agenda abierta, para buscar coincidencias con el expresidente Gaviria, para plantearle lo que significa el liberalismo dentro de una agenda de unidad. Con el expresidente Pastrana, sobre lo que representa el Partido Conservador; con el exvicepresidente Germán Vargas, persona a la que yo respeto y considero muy importante en la política colombiana. Voy a pedir un espacio también con el expresidente Juan Manuel Santos para hablar sobre los temas de país. Desde luego, hablaré con el expresidente Uribe y con el Centro Democrático. Y con otros que eran precandidatos en diferentes coaliciones, como la del Centro Esperanza; con sectores de los ‘verdes’, algunos de los cuales ya hoy me están apoyando. Tengo la ventaja de no tener un partido, y bajo esa premisa quiero darles garantías tanto a los partidos como a todos los colombianos que no tienen partido.
Sus enemigos quieren dar por hecho que usted es el candidato de Álvaro Uribe, pero él, públicamente, no ha hecho una adhesión, lo cual, dirán sus adversarios, que es una táctica…
Sobre el expresidente Uribe, reitero que no hago parte del Centro Democrático. La decisión de Óscar Iván fue a título personal, y el partido tomará la suya en relación con mi candidatura, que aún no ha tomado. Acá son bienvenidos. Buscaré la unidad de muchos sectores, así no se hablen entre ellos, porque tengo la posibilidad de sumar en el país, y de superar la polarización.
Para mí el problema no es si alguien es de izquierda o de derecha. Es una discusión alrededor del sentido común, de lo que necesita la gente en la calle, y en cada población del país. Quiero unir a Colombia y tengo la capacidad de hacerlo. En todos los sectores hay gente buena, y buscaré a los mejores, no solo para que ganemos la presidencia, sino para que gobernemos juntos, para que le demos al país una nueva visión del progreso. Mientras otros quieren acabar con las empresas, yo quiero tener más empresas para crear más empleo. Mientras otros quieren expropiar, yo lo que quiero hacer es que la gente se apropie de los territorios. Mi modelo, insisto, es el de la defensa de la democracia y las libertades.
¿Cómo va a hacer para conquistarse esas alianzas? Las últimas encuestas indican que usted la tiene difícil, pero no imposible…
No, es que acá hay muchos con quienes trabajar y organizar programas conjuntos. Además, insisto en que yo no soy el candidato de nadie, soy el candidato de la gente. Puedo unir al país. Hay unos que intentan simplemente en la agenda ponerle a uno un perfume social amargo, y no, mi perfume es Colombia, es a lo que huelo. Yo no huelo a ningún personaje en particular, huelo a unidad. Quiero representar la meta de que nos pongamos de acuerdo en para dónde va el país. Con todos los sectores con los que podamos hablar, hablaremos.
¿Incluyendo al Centro Esperanza, que tiene su propio candidato?
El problema es que entre ellos no se quieren. Entonces, hay gente allá a la que yo también respeto, y estoy seguro de que así tengamos diferencias en algunos temas, podremos ponernos de acuerdo en cómo le puede ir bien al país. En ultimas, aquí lo importante es que la primera encuesta real, de carne y hueso, fue la del domingo. Y esa encuesta real lo que muestra es que yo soy el que le va a ganar a Petro.
¿Por qué cree eso?
Porque nuestra coalición Equipo por Colombia sacó más de cuatro millones de votos y quedamos a un millón y medio del Pacto Histórico, y allá llevan haciendo campaña yo no sé hace cuánto, y tampoco sé cuántas candidaturas presidenciales llevan. Esta es mi primera candidatura nacional, y con ella vamos a ganar. La Centro Esperanza venía posicionando una candidatura desde hace más de un año, y nosotros con tan solo dos o tres meses de Equipo, los superamos con creces. Los más de 2’161.000 votos que yo obtuve dentro de la coalición que me dio el triunfo, casi que es toda la sumatoria de todos los votos de la Centro Esperanza. Tripliqué a Fajardo, y esto yo no lo digo con arrogancia, sino con realidad política y con mucha humildad.
¿Al Centro Esperanza le fue peor de lo que usted imaginaba?
Sí. Muchos de sus votos y sus pases se vinieron para donde mí, porque identifican que yo sí puedo unir al país. Y eso seguirá pasando en las próximas semanas y meses, cuando la gente entienda en la calle que quien tiene ya un pie en segunda vuelta soy yo. Inclusive, si nos juntamos antes, podríamos llegar a ganar en primera vuelta.
¿Y a la coalición de Petro le fue mejor, o peor de lo que usted esperaba?
Ellos tenían una expectativa mayor. Este señor Petro lleva varias candidaturas presidenciales, y el país le ha dicho que no, en todas. En esta también le va a decir que no.
En este primer round electoral, la derecha sacó menos votos que hace cuatro años, y la izquierda más… ¿Eso, qué indica?
Lo que pasa es que este escenario es completamente diferente al de hace cuatro años, cuando hubo solo dos consultas presidenciales. Este año tuvimos tres, eso es lo que hay que entender, el escenario es completamente diferente. Y lo que demostramos nosotros es que logramos empezar a sumar muchos votos y a aparecer ya de segundos en intención de voto como equipo, en el que yo, en lo personal, obtuve la segunda mejor votación dentro de las consultas. Y eso lo que va a demostrar es que ganaremos, porque de todos ellos, soy el que menos reconocimiento tengo, y en la medida en que la gente me conozca, vamos a aumentar y a crecer en intención de voto. Eso va a ocurrir.
Sí, es cierto que usted tiene para dónde crecer en reconocimiento. Pero eso también se debe a que su trayectoria política casi que se limita a concejal y a alcalde de Medellín. Al respecto, mucha gente se pregunta: ¿Y Fico qué sabe del Banco de la República? ¿Qué sabe de las relaciones con Venezuela? ¿Qué sabe de la inflación? ¿Usted sabe de todas esas cosas, o, humildemente, se va a sentar en estos meses que faltan a estudiar más y más y más?
He demostrado en los debates que tengo conocimiento del país, y que no tengo posiciones radicales. Por el contrario, mis posiciones son sensatas frente a los temas, y lo importante –además de tener el conocimiento– es que me voy a rodear de los mejores. Haber tenido, además, la capacidad de gobernar ya una ciudad tan importante como Medellín me da justamente la visión que necesita hoy un gobernante a nivel nacional, de cómo darles visibilidad e importancia a las regiones. No más centralismo.
A mí la gente me va a ver gobernando desde las regiones, porque yo entiendo lo que necesita la gente. Me he recorrido el país, y Colombia se va a desarrollar es a través de las regiones. A eso me voy a dedicar. A mí la gente no me va a ver gobernando tiempo completo desde un Palacio de Nariño, como si yo fuera un rey o un príncipe. Soy un colombiano, común y corriente, que tiene vocación de servicio, que ha demostrado que puede gobernar de manera transparente como lo hice en Medellín, pero, además, con una gran vocación de servicio y liderazgo, y también con mucho carácter.
¿El carácter para qué es?
Para que con lo que vaya bien no solo se continúe y mejore, sino para que lo que no funcione se cambie. Para luchar contra la corrupción, para luchar contra los violentos. De manera despectiva, hace poco algunos decían que no haber tenido un cargo a nivel nacional inhabilitaba a alguien para poder aspirar a ser Presidente. El problema muchas veces es más bien de muchos ministros que llegan a serlo sin haber pasado siquiera por un concejo, por una asamblea o por una alcaldía, o sea, que no han tenido liderazgos locales. Si no se entienden los territorios, no se tiene cómo gobernar. Yo ya tengo esa experiencia, y por eso yo les doy tanta importancia a las regiones.
Temió que no ganara en su coalición?
Siempre tengo los pies en la tierra. Trabajo solo por convicción, y en todas las campañas hay momentos duros. ¿Que entonces no apareces un día en las encuestas, que te fue mal? Pasa. Pero esto es de constancia. Algunas veces no aparecía. Algunas veces decían que yo no podía ganar. Pero yo nunca dejo de trabajar, no soy de los que me aburro o me deprimo en momentos de dificultad. Por el contrario, es cuando más me crezco, porque actúo por convicción. Y así me va a ver el país cuando sea presidente: en los momentos más difíciles liderando y acompañando a la gente. Así soy yo. Y en eso también tengo una ventaja.
El Fico que ve la gente en la calle o en un debate, o en una reunión, con la gente más distinguida o con la gente más humilde, pues así siempre soy yo, igualito en todos lados. Yo no poso, no cambio mi forma de ser, y es lo que el país siempre puede esperar de mí. Eso tiene que generar confianza y credibilidad.
Quedan meses intensos de campaña. ¿A qué le tiene miedo?
Yo no le tengo miedo a nada. Soy un ser humano como cualquier otro, no soy perfecto; quiero tomar las mejores decisiones, quiero siempre acertar, por supuesto, actuando bajo el sentido común. Quiero acertar, pero no pensando en un tema de ego o de individualismo. No sueño con llegar al 7 de agosto a que me impongan una banda presidencial, ese no es mi anhelo en términos de egos. Mi sueño es ganar la presidencia para estar en los territorios resolviendo los problemas de los colombianos.
¿De verdad no le teme a nada?
No les tengo miedo a los retos. No les tengo miedo a los problemas. Yo a lo único que le tengo miedo –diría yo– es a que en algún momento llegaran el ego y la soberbia, y yo de superioridad moral, por fortuna, no sufro. No me creo ni el único, ni el mejor. A lo único que le tengo pereza, o le tendría miedo, es a la adulación, a rodearme de gente que me diga que todo está bien. Yo eso nunca lo he hecho; a mí me gusta que me digan las cosas, y sé escuchar. Mi mensaje a todos los sectores es uno: aquí lo que está en juego es el país, y no podemos arriesgarnos a que Colombia pierda su democracia y sus libertades. A los que compartan esta lucha, los invito a que también se sumen. Acá son bienvenidos.
Tomado de El Tiempo


