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El nuevo impuesto en Venezuela no detendría la dolarización

A primera hora del lunes, Mercedes Aguilar dejó su compra del día en la caja registradora porque no pudo pagarla. Los billetes que llevaba en su mano, US$50, no alcanzaron para la compra porque ahora debía incluirle un nuevo impuesto, para el cual tampoco tenía bolívares.

Al igual que la mujer de 40 años, la incertidumbre vuelve a reinar en la economía venezolana con la implementación de un nuevo impuesto que, de acuerdo con los analistas consultados por Portafolio, busca frenar la dolarización y aumentar el uso del bolívar en un momento bisagra luego de salir de la hiperinflación.

El pasado 28 de marzo entró en vigencia la modificación del Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras (IGTF), un gravamen exclusivo para operaciones entre empresas que comenzó a operar en 2015.

Se estima que este impuesto representa el 13% de toda la recaudación de impuestos.
Entre los cambios, ahora se establece una alícuota de 3% para todas las operaciones en divisas en efectivo o criptomonedas por fuera del sistema financiero nacional y un gravamen entre el 2% y 8% para aquellas operaciones dentro del esquema.

Sin embargo, mientras los comercios la aplican a ciegas, aún as autoridades tributarias no han determinado claramente las nuevas reglas.

“Hay mucha incertidumbre sobre cómo se aplicará este impuestos en las empresas venezolanas, sobre todo qué se considera pago en divisas. Como Venezuela es una economía dolarizada informalmente, este fenómeno es meramente transaccional”, explicó Albani Granado, economista empresarial de la Universidad Metropolitana (Caracas).

El economista venezolano Luis Olivares sostiene que el problema de cobrar el 3% a pequeños montos radica en que en el país no hay efectivo ni tampoco monedas.
“Si tú compras algo por US$10, el 3% sería 0,30% y la pregunta es cómo haces para pagar eso, ciertamente ahí comienzan los inconvenientes”, apuntó.

Vale la pena aclarar que este nuevo impuesto se suma al IVA del 16% que rige actualmente.

De acuerdo con estudios de la consultora Ecoanalítica, se calcula que en la economía del vecino país circulan US$3.200 millones, de los cuales US$2.600 millones lo hacen fuera del sistema cambiario, dejando solo unos US$600 millones dentro de las cuentas oficiales.Asimismo, otro informe de la firma sostiene que aproximadamente el 67% de los pagos en el país se realizan en divisas al tiempo que el 51% se hace en efectivo, el 31% en plataformas como Zelle, el 11% por tarjetas de débito o crédito internacionales (que sí pasan por el sistema financiero local) y transferencias en dólares dentro del esquema. Otro 4% se realiza por billeteras digitales.

“El Gobierno está intentando aumentar los costos de hacer transacciones en dólares fuera del sistema y de alguna forma incentivar a que se hagan dentro del mismo porque las tarjetas de créditos internacionales ni las cuentas en divisas locales de personas naturales están exentas”, dijo el economista senior de Ecoanalítica, Jesús Palacios Chacín.
“El Gobierno busca aumentar la bancarización de esos dólares y el mayor uso del bolívar”, agregó.

Esta dinámica también la plantea el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), un organismo independiente. De acuerdo con su más reciente informe de dolarización, fechado en febrero pasado, el 99,2% de los precios en el país están dolarizados, aunque se expresen en bolívares.

Asimismo, el 51% de los comercios utilizan efectivo y otros instrumentos financieros en divisas para cobrar a los clientes.

A pesar de ello, el bolívar “sigue siendo la moneda más usada para cobrarle a clientes”, sin embargo, en el último trimestre su exigencia cayó del 57% al 49,8%.

La dolarización tampoco escapa de las distintas realidades por las que también atraviesa el país y sus niveles de adopción varían de acuerdo a la ciudad, por lo que el impacto de la nueva medida será diferente. Más del 50% de los pagos comerciales en Caracas se hacen en dólares, dijo el OVF, mientras que en Maracaibo (Zulia, occidente) este porcentaje llegaría al 86%.

¿QUÉ BUSCA EL RÉGIMEN?

Los analistas consultados por Portafolio consideran que el proceso de dolarización es “indetenible” y no va a frenarse de lleno por la entrada de este nuevo impuesto y, por el contrario, generará distorsiones e incrementará la informalidad y el precio de los productos.

“El gobierno está aplicando este impuesto para desincentivar la dolarización, yo lo veo con espacio limitado. La dolarización es indetenible porque el BCV perdió toda credibilidad para combatir la inflación , preservar el valor de la moneda y estabilizar la economía del país”, señaló Albani Granado, economista empresarial de la Universidad Metropolitana.

A su turno, el economista Luis Olivares dijo que “el Gobierno habla de que el objetivo es aumentar la recaudación, pero para eso con aumentar el IVA tenían. Hay un objetivo de tratar de frenar la dolarización y ciertamente parece un objetivo contradictorio”.
Jesús Palacios Chacín, economista de Ecoanalítica cree que desde el punto de vista de las empresas, este nuevo impuesto generará un impacto en su estructura de costos y, además, puede forzar a una mayor informalidad.

“No creo que pueda parar la dolarización. La fuente real de ese proceso es la pérdida de confianza en el bolívar y su desmonetización, lo cual es algo que no se resuelve poniendo impuestos”, manifestó Luis Vicente León, presidente de Datanálisis, quien también advirtió alza en precios.

Fuente: Portafolio

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