A su llegada al aeropuerto de París Orly, donde le esperaba su madre y su padrastro, Castro hizo una breve declaración claramente emocionado: «¡Viva la libertad, vida la igualdad, viva la fraternidad!. Que todos los seres de esta tierra puedan vivir libres de todo sufrimiento, vivir con paz, con armonía y con amor».

