El 26 de marzo, Nicolás Maduro compareció por segunda vez frente a la Justicia de Estados Unidos tras su captura en el mes de enero. Su proceso está dado a responder por los cargos de conspiración por “narcoterrorismo”, conspiración para importación de cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos y conspiración para la tenencia de esas armas.
La agenda del día se centró en la búsqueda de desestimar los cargos por narcotráfico en su contra ante la imposibilidad de sufragar los costes del proceso. El gobierno de Venezuela intenta cubrir los gastos, pero debido a las sanciones estadounidenses, el abogado de Maduro, Barry Pollack, debe obtener antes una licencia de la administración que permita realizar la transacción.
En medio de la expectativa por esta audiencia, el hijo del depuesto dictador venezolano Nicolás Maduro dijo a la AFP que confía en el sistema legal de Estados Unidos,aunque insistió en los “vestigios de ilegitimidad” del proceso porque se origina con su “secuestro” en una operación militar ordenada desde Washington.
“Nosotros aspiramos a que el juicio se siga dando en el marco de la legalidad de los Estados Unidos. Confiamos en el sistema legal de los Estados Unidos”, señaló el diputado Nicolás Maduro Guerra, conocido popularmente como “Nicolasito”. “Este juicio es un juicio que de origen ya tiene vestigios de ilegitimidad por la captura, el secuestro, la operación militar de un presidente electo”, añadió. “Tiene inmunidad mundial, según el convenio de Ginebra, el convenio de Viena”.


