PodoRoose: de migrante a referente en quiropedia

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Andrés Vargas Roose, venezolano de 34 años, lleva nueve años radicado en Santiago de Chile. Su historia con la quiropedia comenzó desde niño, influenciado por familiares que trabajaban en el área. Los fines de semana iba a consultorios como ayudante, y ahí descubrió que tenía vocación y talento para este oficio.

Al salir de Venezuela, decidió darle identidad a su trabajo y así nació PodoRoose, una marca que comenzó a construir mientras migraba entre Perú y Chile. Sin embargo, fue durante la pandemia cuando todo cambió: al quedarse sin empleo estable, tuvo que reinventarse y apostar por completo a su profesión.

“PodoRoose nació desde la necesidad, pero también desde las ganas de ayudar y hacer las cosas bien”, cuenta.

Hoy, Andrés se ha consolidado como una figura destacada en la divulgación de contenidos sobre quiropedia. Su comunidad en redes sociales supera el millón de seguidores, consolidando una audiencia que no solo consume su contenido, sino que también confía en su trabajo y en las recomendaciones que comparte. Sus videos, muchos de ellos virales, muestran procedimientos reales que conectan por su nivel de detalle, profesionalismo y resultados.

Su diferencial es claro: precisión, aprendizaje constante y atención al detalle, logrando que pacientes que llegan con miedo se vayan sorprendidos por una experiencia sin dolor.

“Muchos dicen ‘¿ya terminaste?’ porque no sienten dolor, algo a lo que no están acostumbrados”, explica.

Además, se enfoca en el seguimiento posterior, recomendaciones y atención personalizada, entendiendo que su trabajo no termina en el procedimiento, sino en el bienestar del paciente.

Si tuviera que definir su marca en una sola palabra, no duda: Constancia.

Porque en el camino migrante, no siempre gana el más talentoso… sino el que no se detiene.

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