Iván Leonardo Cudemus Reyes es un migrante venezolano que, como muchos, llegó a Estados Unidos hace más de tres años, buscando estabilidad y una mejor calidad de vida para su familia. Con formación en danza tradicional, en el país ha tenido que reinventarse, trabajando en construcción, agricultura, servicios y pequeños emprendimientos gastronómicos, además de desempeñarse actualmente como mesonero y empleado en una empresa empaquetadora.
Su vida dio un giro inesperado el 18 de octubre de 2025, cuando fue interceptado por agentes de la Patrulla Fronteriza mientras caminaba cerca de su residencia. Según su relato, no existía una orden de arresto en su contra. Tras intentar alejarse por temor, fue alcanzado con un disparo de electroshock que lo dejó inconsciente, siendo posteriormente detenido.
Cudemus permaneció cinco meses y medio bajo custodia migratoria, tiempo durante el cual —según su testimonio— enfrentó condiciones adversas, trato degradante y limitaciones para acceder a defensa legal. Asegura haber sido víctima de estafas por parte de abogados, lo que dificultó aún más su proceso.
Su situación migratoria: entró al país bajo Parole Humanitario y había solicitado el Estatus de Protección Temporal (TPS), con audiencias migratorias programadas.
Su liberación se logró mediante un recurso de Habeas Corpus impulsado por una abogada que identificó irregularidades en su detención. Actualmente, su caso continúa en proceso en una corte federal.
Su caso refleja algunas de las dificultades que, según diversos testimonios de migrantes, pueden presentarse dentro del sistema migratorio estadounidense, como procesos prolongados, acceso limitado a asesoría legal confiable y denuncias de trato desigual.
Hoy, en libertad, Cudemus mantiene su enfoque en el trabajo, su familia y en continuar su proceso legal, mientras envía un mensaje a otros migrantes: informarse, buscar apoyo legal adecuado y no perder la fe.


